Cero. Un hito histórico. La primera vez que ocurre desde que hay registros, desde 1982.
Australia confirmó en su informe oficial de progreso de 2025 que ninguna mujer menor de 25 años fue diagnosticada con cáncer de cuello uterino. Un logro sin precedentes que subraya el poder de la vacunación masiva contra el Virus del Papiloma Humano (VPH).
El milagro australiano: Cero casos en jóvenes
Este resultado no es casualidad. Es la culminación de casi dos décadas de una política de salud pública audaz. Australia fue el primer país del mundo en implementar un programa de vacunación masiva contra el VPH en 2007. Dieciocho años después, los datos son irrefutables:
- La incidencia general ha caído drásticamente a 6,3 casos por cada 100.000 mujeres, acercándose al objetivo de la OMS de menos de 4 para la “eliminación” de este cáncer.
- Los tipos de VPH más agresivos (16/18), responsables del 70% de los cánceres cervicales, se encuentran ahora en solo el 1,4% de las mujeres cribadas. En menores de 30 años, esta cifra es aún más baja, apenas el 1%.
- La supervivencia a 5 años ha mejorado significativamente, alcanzando el 76,8%.
Australia está a punto de convertirse en el primer país del mundo en eliminar el cáncer de cuello uterino como problema de salud pública. Un modelo a seguir que demuestra que la erradicación de un cáncer es posible con la estrategia adecuada.
Una victoria con sombras: La caída de la cobertura
Sin embargo, este éxito rotundo no está exento de desafíos. El informe también revela una preocupante caída en las tasas de vacunación.
La cobertura en niñas ha descendido del 85,7% en 2020 al 79,5% en 2024. En chicos, la situación es similar, pasando del 84,9% al 77,9% en el mismo periodo. ¿Las razones? Un cóctel de factores que incluyen el absentismo escolar, problemas con los sistemas de consentimiento parental y un contexto global de escepticismo vacunal post-pandemia.
Esta tendencia a la baja amenaza con revertir décadas de progreso. Los logros en salud pública, por impresionantes que sean, no son permanentes y requieren un esfuerzo continuo para mantenerse.
El coste de la desigualdad: Brechas persistentes
La caída de la vacunación agrava las desigualdades existentes. Las mujeres indígenas australianas, por ejemplo, enfrentan una incidencia tres veces mayor que el objetivo de eliminación y su mortalidad es tres veces más alta que la de las mujeres no indígenas. Su tasa de supervivencia a 5 años es del 64,3%, frente al 74,6% del resto.
Las zonas remotas también muestran una incidencia que duplica el objetivo nacional. Estos datos resaltan que, incluso en un país pionero, el acceso equitativo a la prevención y el cribado sigue siendo una asignatura pendiente.
Lecciones para el mundo: Un futuro sin cáncer cervical
El modelo australiano ofrece lecciones cruciales para el resto del mundo:
- La vacunación de niñas y niños contra el VPH es una herramienta extraordinariamente eficaz para prevenir el cáncer.
- El cribado basado en la detección del virus es más efectivo que la citología tradicional.
- La autocitología en casa puede mejorar significativamente el acceso en poblaciones desatendidas.
Este cáncer, que mataba a 270.000 mujeres al año en el mundo cuando comenzó la vacunación, hoy tiene una solución. España, por ejemplo, cuenta con una cobertura vacunal del 85% en niñas, un dato esperanzador. Pero la clave está en la voluntad política y el compromiso social para mantener y expandir estos programas.
Fuente: → 2025 Cervical Cancer Elimination Progress Report | C4
¿Podrá el resto del mundo replicar este éxito y mantener la voluntad política necesaria para erradicar el cáncer de cuello uterino?